Grabados prehistóricos eran hechos por mujeres.

Desde que fueron descubiertas, los diferentes ejemplos de pinturas rupestres en el mundo siempre se han visto como elaboraciones de hombres prehistóricos, principalmente por sus roles de líderes de las tribus y por ser quienes salían precisamente a cazar.
Los investigadores se dieron cuenta que los tamaños de los dedos de las manos inmortalizadas variaban cada vez, encontrando algunas que tenían el dedo anular más desarrollado, perteneciente a hombres, y otros con el índice y meñique má pequeños y estilizados, característica propia de las manos femeninas.
Según el profesor Dean Snow, quien también condujo estas pruebas en las pinturas de El Castillo, España, señaló que esto tiene una gran importancia para comprender que la mujer tenía un rol mucho más activo en las sociedades prehistóricas que el que se pensaba.